La Jicara Mariangeles Estrada IntroArt

Cuidemos a nuestras niñas

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La mayoría de las personas estamos orgullosas de nuestros hijos e hijas. Es normal querer presentarlos. Las redes sociales son una tribuna propicia para ello, pero hay que preguntarse qué estamos mostrando y qué estamos poniendo en valor: su cuerpo o sus habilidades.

Casi siempre cuando se trata de niñas lo que se pone en valor es su físico. "Miren que linda mi hija". Sale la niña vestidita exhibiendo desde temprana edad su cuerpo. Su cuerpo es lo que la gente ve. Las hijas crecen observando cómo sus padres dan importancia a su apariencia. Entonces es normal crecer creyendo que lo más importante es cómo nos vemos, no quiénes somos. Observan a sus padres orgullosos cuando la gente los felicita por lo bella que es. Gustar, gustar y gustar es el parámetro primario. Ver y no ser.

 Sus habilidades no cuentan tanto. Aunque a veces vemos que las sacan bailando, tocando un instrumento en un concierto musical, participando en una obra de teatro o recibiendo reconocimientos (diplomas, medallas, aplausos.) y esto pareciera ser más conveniente pero también hay que mantener una cierta distancia. No caer en la exageración de utilizar la imagen de nuestras hijas en la red social para echarnos flores de los buenos progenitores que somos. Lo que estamos heredándole es la práctica del exhibicionismo sin medida. Nos están observando todo el tiempo.

Cuando ponemos sus fotos en facebook, no hay que olvidar que no tomamos en cuenta ni el consentimiento ni la voluntad de las niñas. Somos los adultos quienes les enseñamos este proceder. No tomamos en cuenta ningún parámetro antes de mostrar: a quién, por qué, qué, para qué. Preguntas que se deben hacer y contestar para nosotros y para ellas. Esperemos que sean mayores de edad para que decidan por ellas mismas en qué concurso quieren participar y qué quieren mostrar en la web. Mientras estén bajo nuestra responsabilidad cuidemos y resguardemos su imagen.

Creemos ingenuamente que todo el mundo va a ver con la misma ternura y cariño a nuestras descendientes. Y no es así. Las exponemos a los riesgos de la web. Un lugar público donde pedófilos y pervertidos navegan en total libertad en busca de esas imágenes que nosotros ponemos. Subir fotos así, espontáneas y sin límites, es como ponerlas en media calle desnuditas y abandonadas. No puede ser un acto inconsciente poner fotos sin medidas.

Criticamos los concursos de belleza infantiles pero las familias están haciendo lo mismo con la imagen de las niñas. No solo a nivel de concurso, sino a nivel supuestamente privado que al final no lo es. Cualquier miembro de la familia se da permiso de subir fotos de las niñas. No se sabe cuál es la diferencia entre lo público, lo privado y lo íntimo.

OK. No hay que ser radical. De vez en cuando no hace daño subir una foto: un cumpleaños, una promoción; pero no parar de poner fotos, sea en el parque, en la piscina, en el barrio, con los primos, con sus amiguitas de clase, cantando, bailando, comiendo pastel, viajando en avión, paseando al perro, estrenando zapatos, haciendo poses de top model, etc. Yaaa. dejen a las niñas en paz.

Si la sed de exhibición es tal y de plano no se aguantan. Solo hagamos un alto y pensemos con quiénes nos gustaría compartir esas fotos. No olvidemos que los parámetros de privacidad en facebook han cambiado. Podemos poner un álbum y compartirlo con algunos contactos. ¿Para qué tanto público? ¿Qué les aporta? ¿Qué mensaje les hacemos pasar a nuestras hijas? Interesa lo que ellas van identificar como importante en la imagen que ponemos. ¿Cuáles son los valores que importan en nuestra familia? La exhibición o la discreción. Todo lo anterior, se aplica a los niños también.

 

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