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“MALDITO PAIS”

La Jicara - Maldito pais

Erick Aguirre es un hombre parco para hablar, a no ser que este más allá de la frontera de la quinta cerveza o que este contando sobre algún nuevo proyecto literario suyo. Ahí es cuando se le ilumina la mirada y las palabras le brotan como agua del Bilampí, como a un niño hablando de la bicicleta que ha de traerle la próxima Navidad.

Me cuenta que en la novela que está escribiendo, el detalle del porqué José Román tardó 46 años en publicar una entrevista vital a Augusto C. Sandino, a pocos meses de que el héroe fuera asesinado, ocupa un lugar importante en la trama. Su inteligencia y su pericia para navegar en las minucias que el ojo lego no ve, me van conduciendo por un mar de sutilezas en la historia de la obra y en la obra misma del vate y erudito jinotepino.

El autor de “Cosmapa” (y un par de obras menores más), pudo haberse convertido en un escritor famoso instantáneamente fuera de Nicaragua, aprovechando el reconocimiento mundial que en aquellos años el general Sandino y su gesta anti-imperialista tenía. Recordemos que fue el mismo general Sandino-al final de una cadena de hechos fortuitos- quien amablemente invitó al por entonces joven y desconocido José Román, a seguirle a las montañas segovianas y contestar cuantas preguntas quisiera hacerle sobre su lucha, su pensamiento, cosmovisión, credo, su futuro político y su vida privada. Una pieza periodística mayor, un legado histórico y el mejor retrato de un hombre legendario. La portentosa intuición de nuestro principal héroe nacional descubrió al vuelo el talento del novel escritor y puso en sus manos la historia de su vida. Me atreví a decirle a Erick que tal vez el nombramiento que Somoza García le diera (casi vitaliciamente) al maestro Román de cónsul de Nicaragua en Nueva York, pudiera resolver el misterio de tan extemporánea publicación, pero Erick desecho tajantemente ese argumento, esgrimiendo la honestidad prístina de don José. Al final me aconsejó esperar con paciencia la publicación de su propia novela, donde promete develar ese y otros misterios.

Desde ese día he estado reflexionando sobre la enorme importancia que esa entrevista de 1933 tiene para nuestra historia contemporánea, para descifrar al hombre y su tiempo, al guerrero y al individuo en una historia de traiciones, sangre, dolor y esperanza. Fue el propio Sandino que sugirió al escritor titular la obra, producto de la entrevista, “Maldito país”, porque así era percibida nuestra tierra por los extenuados marines gringos, con sus suampos, sus montañas llenas de espinas, sus torrenciales e interminables vendavales, sus precipicios traicioneros, sus ríos llenos de raudales y aguas profundas, sus alimañas emboscadas, el acosos de los guerrilleros sandinistas, el terror de la decapitación o la muerte certera proveniente de la oscuridad y la sensación cierta de estar siempre en tierra enemiga.”God-damned country”

La valiente resistencia sandinista al final hizo marchar hasta el último invasor y el héroe halló la inmortalidad apurada por la traición de sus propios paisanos. Pero para muchos nicaragüenses el “maldito país” se ha quedado acá, hasta hoy en día.

Este es un “maldito país” para los que mueren en los hospitales asesinados por la contaminación de bacterias en los mismos quirófanos, para los indígenas que sufren una interminable avalancha de colonos que los desalojan de sus montañas, para la gente y animales que ya mueren de sed por el despale indiscriminado, para los que no pueden comprar “padrinos” en las Cortes de Justicia para que fallen en Derecho y culpen al culpable, para los que están excluidos de las argollas del Poder y no encuentra un trabajo digno, para los que emigran buscando sueños ajenos, para los que egresan de las Universidades sin conocer las tablas de multiplicación; sigue siendo un “maldito país”, para los que trabajan toda la vida para pagar un préstamo bancario o un electrodoméstico, para los que están presos por robarse un pollo, para los que envían o esperan remesas, para los que ya no tienen por quién votar y para los que ya no pueden comer frijoles.

”Maldito país” decían los aterrorizados marines empantanados en las montañas segovianas, donde Sandino parecía ser obedecido hasta por las piedras. Esa misma frase utilizo el brillante escritor caraceño José Román Orozco como tituló a su larga entrevista in situ al extraño general sin charreteras.”Maldito país”, también parece decir a Nicaragua una minoría creciente de paisanos.

 

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