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La palabra RECULAR por Juan Ramón Falcón

La palabra RECULAR por Juan Ramón Falcón

Recuerdo que cuando yo era niño, la palabra “Recular” era muy usada en nuestro norte querido. Yo mismo era uno de los que además de escucharla, la usaba cada vez que tenía que dirigir al conductor de alguno de los camiones que entraban a cargar los chanchos que mi papá se llevaba a vender a El Salvador o a Costa Rica allá por los años 60s y 70s.

¡Dele, dele, recule, recule! ¡Dele más…siga recto… recto.…un poquito a la izquierda… ahora un poquitito a la derecha, dele…enderécese… despacio, recule un poco más… va despacio. suave….ay ta bueno!.

La palabra comenzó a usarse mucho antes de que existieran los carros, para hacer retroceder un caballo o un macho ya fuera montado en él o no, o dirigiendo a los bueyes con el arado, o a los caballos o bueyes que tiraban del coche o de la carreta. Recular era caminar hacia atrás, y la palabra hacía referencia al trasero del animal.

El diccionario de la Real Academia Española lo tiene en sus páginas desde 1737, y según su etimología, viene de la expresión francesa “reculer” derivado de “cul” que en español se refiere a el “culo”. De allí se deriva también la palabra “reculones” usada en la tauromaquia para hablar de la res que anda hacia atrás por falta de bravura o para preparar su embestida. La palabra desde su origen ha tenido una connotación de cobardía. En las batallas se hablaba de “recular” cuando uno de los contendientes hacía la retirada.

“Recular” se refiere tambien a retractarse de haber emitido una determinada opinión; significa cambiar de opinión no tanto por razón, sino por conveniencia o bajo presión. Algo así como “rajarse” lo cual nos trae de nuevo la misma connotación de cobardía. Hoy la palabra ha caído en desuso, pero de vez en cuando alguien podría sorprendernos, si lo vemos dirigiendo a un conductor que busca salir con su vehículo de los atestados parqueos o de algún sitio incómodo, o cuando se ve obligado a cambiar de opinión.

Su uso coloquial, puede parecer divertido, pero no es para sorprendernos pues hay mucho de divertido en nuestra lengua, especialmente en nuestro lenguaje popular. Y es que el lenguaje es igual a un ser vivo que crece, acierta, se equivoca, se renueva y cambia constantemente. Precisamente por esto, recordé una vez, cuando un coterráneo nicaragüense le daba instrucciones al conductor de un camión en una construcción en Miami: “¡Dale loco, seguí reculando!”, le gritaba mientras el otro atendía al pie de la letra las indicaciones. Al parecer, a un amigo boricua que también trabajaba en la construcción, le extrañó la palabra por lo que se me acercó para preguntarme: Oiga Nica, ¿recular, significa echale reversa pa´tras?.

 

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