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ROJO: EL COLOR DEL SENTIMIENTO

ROJO: EL COLOR DEL SENTIMIENTO

El amor es la síntesis de todas las fuerzas.  El amor lo mueve todo y todo se mueve en función del amor. El odio, inclusive, es un derivado del amor y también lo son el miedo, el perdón, los celos, el aprecio, la alegría, la compasión, la maldad, la guerra y también la paz. 

El amor es el rey de los sentimientos, y la sangre es la energía que lo mueve. La sangre es el combustible y la pasión es la fuerza que se genera para impulsarla, juntas hacen un conjunto que se complementa y retroalimenta. Sin la sangre y la pasión no funciona el amor, aunque hay que decir que tampoco funciona el odio. El color de la sangre es rojo y es esta característica, una de las tantas razones por las que el rojo, por su capacidad de símbolo, es el más importante de todos los colores del espectro visible.

La lista de elementos, para los cuales el rojo es su símbolo es inmensa.  El rojo representa al amor, el odio, la energía, la belleza, la alegría, la pasión, la maldad, lo diabólico, representa la fuerza, el enojo, la valentía, la agresividad, el peligro, la sensualidad, lo prohibido etc. etc.

El rojo tiene que ver con el fuego, con el sol. Fue el primer color al que se le puso un nombre, su significado es tan grande, que uno de sus sinónimos es el color conocido como “colorado” que  cualquiera entendería como: dotado de color o, como que ese color fuera todos los demás en uno. Es decir, tenemos sobradas razones para afirmar que el rey de los colores es el rojo y que los demás están subordinados a él.  El rojo es denuncia y es evidencia. Un rostro rojo puede indicar vergüenza y también orgullo.

Pero sobre todo, el rojo indica enamoramiento. Las parejas de enamorados sienten una tremenda necesidad de pintar corazoncitos rojos. Los corazones son un recurso inevitable y necesario para expresar el sentimiento del amor. Y es que el enamoramiento es el inicio del círculo de la vida, es el punto de inicio de la reproducción que se encarga de la preservación de las especies.

El rojo es un color apasionado. Las zonas erógenas tienen una pinta colorada que cuando se enciende la pasión, es en esos momentos, que el rojo se vuelve más intenso. El incendio en esas zonas es parte del lenguaje convencional del amor. La naturaleza nos ha provisto de ese mecanismo natural cuyo objetivo es crear una condición de atracción sexual y de comunicación con la pareja opuesta.

Y es tan necesario el rojo en el lenguaje convencional del amor, que hasta de manera artificial se busca exaltarlo. Por eso a las mujeres les gusta pintarse  el cachete en rojo, los labios en rojo, las uñas en rojo, y rosarse los labios para avivar el rojo con la punta de su lengua roja; o morderse con sensualidad los labios para, subconscientemente, crearse un enrojecimiento sensual en ellos. 

Es por eso, también, que para encender la pasión se utilizan rituales con globos rojos, pétalos de rosas rojas, fresas, manzanas, cerezas, ropa íntima roja; se viste la cama de rojo, y hasta se alquila una alfombra roja para ponerla a sus pasos y  honrarla en los mejores momentos.

Uno de los más grandes recursos usados por los hombres para hacer valer el rojo en el amor, es el de regalar rosas rojas a nuestra bella mujer. Todos le regalamos rosas rojas.  

Bueno no siempre, un amigo me contó que hace unos dos años conoció a una chavala linda y dos días después, justo el día de San Valentín, para impresionarla le regaló un bolígrafo barato sin más ni más, de esos transparentes que muestran el tubito de la tinta, que se venden por docena, y que para proteger la punta traen una capucha del mismo color que escriben. La muchacha, un poco extrañada, media divertida y sin mostrar ningún afecto, tomó el bolígrafo sin darle importancia. Mi amigo trató de enfocarle mejor la atención advirtiéndole que era de tinta roja y ella vio de nuevo el lapicero sin inmutarse. Él, entonces, decidió usar su último recurso preguntándole si había visto que era un Paper Mate.  Y fue entonces cuando la muchacha cambió de color al ver los dos corazoncitos rojos que muestra la marca, ella se ruborizó de pies a cabeza.  Mi amigo, bromeando, concluyó diciéndome que estaba pensando muy seriamente que el bebito que esperaba su esposa se llamara Paper Mate. 

El rubor es una palabra muy importante en el amor, es ese color rojizo que le da luminosidad al rostro cuando el amor está presente. La persona se ruboriza porque, el bombeo de sangre al rostro es más intenso.

Así que como vemos hay razones suficientes para decir “te quiero con el corazón”, pues el corazón es el que nos mueve la sangre: la pasión. Por eso, sin el rojo, no hay amor y tampoco hay vida.

 

Juan Ramón Falcón

Masaya, 7 de febrero de 2016.

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