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ROJO: EL COLOR DEL SENTIMIENTO

ROJO: EL COLOR DEL SENTIMIENTO

El amor es la síntesis de todas las fuerzas.  El amor lo mueve todo y todo se mueve en función del amor. El odio, inclusive, es un derivado del amor y también lo son el miedo, el perdón, los celos, el aprecio, la alegría, la compasión, la maldad, la guerra y también la paz. 

El amor es el rey de los sentimientos, y la sangre es la energía que lo mueve. La sangre es el combustible y la pasión es la fuerza que se genera para impulsarla, juntas hacen un conjunto que se complementa y retroalimenta. Sin la sangre y la pasión no funciona el amor, aunque hay que decir que tampoco funciona el odio. El color de la sangre es rojo y es esta característica, una de las tantas razones por las que el rojo, por su capacidad de símbolo, es el más importante de todos los colores del espectro visible.

La lista de elementos, para los cuales el rojo es su símbolo es inmensa.  El rojo representa al amor, el odio, la energía, la belleza, la alegría, la pasión, la maldad, lo diabólico, representa la fuerza, el enojo, la valentía, la agresividad, el peligro, la sensualidad, lo prohibido etc. etc.

El rojo tiene que ver con el fuego, con el sol. Fue el primer color al que se le puso un nombre, su significado es tan grande, que uno de sus sinónimos es el color conocido como “colorado” que  cualquiera entendería como: dotado de color o, como que ese color fuera todos los demás en uno. Es decir, tenemos sobradas razones para afirmar que el rey de los colores es el rojo y que los demás están subordinados a él.  El rojo es denuncia y es evidencia. Un rostro rojo puede indicar vergüenza y también orgullo.

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BEN E. KING A MIS SEIS AÑOS por Juan Ramón Falcón

BEN E. KING A MIS SEIS AÑOS por Juan Ramón Falcón

Los primeros recuerdos de niño en mi pueblo pequeñito del norte, siempre están asociados a alguna canción de la época. A veces, una canción me toma de la mano y me hace cruzar mis años vividos para ponerme a caminar de nuevo por mis viejas calles de polvo y piedras sueltas. Y percibo olores de pan saliendo del horno, olores de mango jocote, mandarina-limón, olores de sol y hasta de lluvia arrastrando barquitos de papel que se alejan luchando heróicos en la corriente de aguas cafés, o encallando a la orilla de las enredaderas de flores silvestres azules que llenaban los cercos de alambres de púas que habían entre casa y casa del pueblo. Los radios pequeños, tocaban a Ben E King. "Stand by me" o "I who have nothing" y aunque yo no sabía ni el nombre de las canciones ni del cantante, les aseguro que mi niñez, no tendría sentido sin esa música. “I who have nothing” es el tema de cuando anduve extraviado a mis seis años por aproximadas dos horas, caminé de calle en calle por el Barrio San Luis, buscando mi casa, lleno de miedos y deseando parar la noche que comenzaba a anunciarse con las bombillos amarillos encendiéndose en la cumbre de los postes hechos de rieles de tren, o con las estrellas encendiéndose encima del cerro de La Mesa al otro lado del río. Yo caminaba rápido, conteniendo el llanto al anochecer. La música de Ben E King se salía a las puertas de las casas para verme pasar. Stand by me, es un recuerdo triste, en el que veo a dos guardias arrastrando al enorme perro “Negro" de Don Chilo, aquel señor flaquito y callado que vivía frente a mi casa y que unos años más tarde fue el parquero del pueblo. Los guardias habían llegado con la orden de llevarse al animal, porque según la denuncia, había mordido al hijo de uno de los personajes serviles del cuartel. No valieron protestas ni súplicas, ni los llantos de doña Paya, ni las explicaciones de que el perro había estado en casa todo el día, que ni siquiera se iba a las casas vecinas y que mucho menos iba a andar tan lejos: a siete cuadras. De nada sirvieron los reproches de los vecinos que intercedían y juraban que lo que decía doña Paya era cierto, ni las voces en susurros, ni los gritos, ni los llantos de los niños asustados, ni los ladridos de los demás perros, ni el aullido lastimero del enorme perro negro. Nada logró disuadir a los guardias Todos vimos a doña Paya llorando, abrazando al “Negro”, moviendo sin parar un no con la cabeza y gritándolo, gritándolo, gritándolo.. Se negaba a ponerle el mecate amarrado al cuello y los guardias no paraban de insistir. ¿Como podría ella amarrarlo, si era como su hijo, si el perro gemía y temblaba, si con sus enormes ojos cafes húmedos y brillantes, le suplicaba protección?. Allí se quedó cuanto pudo, aferrada al animal, llorando, rostro a rostro, los ojos de ella sobre los del perro y los del perro, sobre los ojos de doña Paya. Los guardias tomaron el mecate y lo amarraron y se enfrascaron en una tremenda lucha con la señora para arrancarla de aquel abrazo. Y tras lograrlo, el llanto se hizo mil veces más grande y también mil veces más grandes los aullidos del animal. Aquella tarde no hubo quien no gritara en la cuadra que aquello era una injusticia. En medio de la mezcla de sonidos, sobresalía Ben E King, sonando desde algún radio puesto sobre alguna repisa de una de las casas, cantando Stand by me, indiferente al suceso, a la hora que todos contenían la impotencia viendo a los dos armados que arrastraban al enorme animal que lloraba como un cachorrito. La canción terminó cuando los guardias ya habían subido la cuesta, y fue entonces que sonaron los dos disparos de Garand. Todos corrimos hasta donde estaba el perro tendido sobre su propia sangre, inmóvil, con la expresión de miedo grabada en sus dos ojos abiertos y brillantes por las lágrimas Juan Ramón Falcón4 de mayo de 2015Masaya

 

CANCIONES CITADAS:

https://youtu.be/z4r3_FqrrsM https://youtu.be/hwZNL7QVJjE

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A Manuel Mendieta : Otro icono del Instituto Juan Jose Rodriguez de Jinotepe

A Manuel Mendieta : Otro icono del Instituto Juan Jose Rodriguez de Jinotepe
De Juan Jose Sanchez en Instituto Juan Jose RodriguezJinotepe,Carazo,NicaraguaEl profesor Mendieta otro icono del INJJR.

Verlo bajar por las gradas, portando su maletín; las imágenes del subconsciente se activaban en una yuxtaposición de olores. Su inconfundible Fragancia de Old Space y su aliento bucal de Astringosol; era el alquimista de los secretos sagrados de la milenaria Química.

Estar en su clase, era como estar en las catacumbas de los extintos maestros de la alquimia; era como el encontrarse con el sumo maestro y sus iniciados, todos atento a la palabras del gran maestro, ¿qué secretos nos revelara HOY? Por muchas mentes de los iniciado esta pregunta revoloteaba cual crisálida que  de su capullo se desprende.

Un silencio sepulcral invade el aula, ¡atentos! el maestro va  revelarnos algún secretos... y con sus ojillos cuassi orgásmico el maestro Mendieta rompe el silencio cual himen y las moléculas de silencio se excitan, el tiempo se hace espacio  y un orgasmo de palabras fecunda el espacio finito del aula numero uno…

- ¿USTEDES HAN VISTO QUE NUESTRAS MADRES Y ABUELAS CUANDO CIERTAS COMIDA LE SALEN DURAS LE METEN EN LA OLLA DOS TENEDORES ENTRETEGIDO?

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Mi aporte para la escuela del futuro.

Mi aporte para la escuela del futuro.

 

Mi aporte para la escuela del futuro

Por Mayra García Aguirre

 

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UNA PEQUEÑA NOTA SOBRE RUBÉN

UNA PEQUEÑA NOTA SOBRE RUBÉN

En el año 2000, la BBC de Londres organizó un concurso para buscar al Personaje Latinoamericano del Milenio. En ese concurso Rubén Darío quedó en primer lugar, seguido de Simón Bolívar y Augusto C. Sandino. Fue una competencia muy bonita, pues Nicaragua y Venezuela se tomaron muy en serio el apoyar a sus personajes.

Los resultados fueron aproximadamente 82,000 votos para Rubén, 49,000 para Bolívar y unos 1500 para Sandino. De esa manera Rubén se convirtió en el Personaje del Milenio. Pero Rubén es más que eso. Es un revolucionario completo.

Además de poesía y prosa, con características nuevas en la literatura universal, Rubén es la principal figura del modernismo. Fue también un visionario. Denunció las desigualdades sociales de su época.

Una de las profecías más conocidas está en su “Oda a Roosevelt”. Allí Rubén ve, como un futuro de desastre el progreso que experimentaba la nación de las barras y las estrellas:“Crees que la vida es incendio, / que el progreso es erupción; / que en donde pones la bala / el porvenir pones. / No.”

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