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DEMENTES VS DEMENTES

DEMENTES VS DEMENTES

DEMENTES VS DEMENTES por Juan Ramón Falcón

Hace unos pocos días, 35 siquiatras y psicólogos han aparecido haciendo grupo en contra de Donald Trump, declarando en una carta publicada en el NYT, que el nuevo presidente de la Casa Blanca está incapacitado para ejercer su cargo, por presentar una “grave inestabilidad emocional”. Los 35 siquiatras y psicólogos han dicho: “Tenemos demasiado en juego como para estar en silencio por más tiempo”

Leyeron el “Tenemos demasiado en juego”?

¿Cuántos de ustedes, en serio, se sintieron incluidos en la abrazadora frase que transmite la preocupación de los 35 señores?. Yo no. La verdad, no creo que el enorme conglomerado de jodidos de la tierra, hubiéramos sido parte de la preocupación que motivó a estos señores a escribir la carta. Estoy seguro que los 35 honorables, hablaban en nombre únicamente del grupo de poderosos que representan y su preocupación, sólo a ellos beneficiaba. Y es que, aunque sea cierto que todos “tenemos demasiado en juego”, también es cierto que en ese juego, ya sea con Trump o con quien a él se le oponga, nosotros las grandes mayorías no tenemos nada que ganar y sí, siempre, mucho que perder. Así que es mejor, ponernos abusaditos para no caer como tontos en otro engaño más.

¿0 es que no fue loco Obama, y loca doña Hilary, y locos todos los que fueron soporte de poder del gobierno estadounidense recién concluido, tras haber provocado ríos de sangre con su fallida geo estrategia militar de darle poder y prolongarle la vida a los yihadistas de ISIS?. Con esa locura, solo lograron expandir y esparcir el terrorismo por todo el mundo, especialmente en Oriente medio, norte de África, Europa y el propio EUA, consiguiendo la desestabilización de un buen número de países. Haciéndonos el mundo más inseguro de cómo estaba al momento que de su llegada. Una locura que, además, nos ha puesto a todos al borde de una tercera guerra mundial.

Y fueron locos también los gobernantes previos a Obama: los Reagan, los Clinton, los Bush, que sembraron la semilla que hoy desborda esta cosecha de terrorismo. Todo esto comenzó con el temerario y demencial experimento Operación Ciclón, allá por 1978, cuando la CIA reclutó y apoyó a fundamentalistas islámicos muyahidines con el objetivo de sacar a los soviéticos de Afganistán. Fueron 35,000 mercenarios yihadistas los que reclutó la CIA, en 43 países. Un documento en internet indíca que el dinero de la CIA era usado por los jefes muyahidines, entre otras cosas, para pagar recompensas: por matar un soldado enemigo: $250; matar un maestro de escuela: $750; matar un clérigo no-extremista: $2.500; matar una mujer que no usara la burka: $10.000; derribar un avión civil: $25.000 y un avión militar: $30.000. ¿Alguien podría negar la locura que hay en todo esto?.

Uno de aquellos fundamentalistas, entrenado, financiado, armado y amado por EUA fue Osama Bin Laden que es el creador de Al Qaeda, la red terrorista más grande del mundo, que es la madre de las organizaciones terroristas de hoy dia, como ISIS, Boko Haram, Movimiento Talibán, y una lista enorme que tiene tentáculos en casi todo el mundo.

Para atestiguar la eufórica simpatía de esos gobiernos estadounidenses hacia los precursores del terrorismo yihadista, basta solo buscar y ver parte de la campaña mediática justificadora en las películas: Rambo III (1988), La bestia de la guerra (1988) y Su nombre es Peligro o The Living Daylights (1987), en las que, los criminales terroristas que conocemos hoy, eran exhibidos como grandes héroes que luchaban defendidos por el ejercito estadounidense. Las tres películas sirvieron de apoyo mediático a la locura de la que luego surgió Al Qaeda.

Y aquella demencial practica de los estadounidenses apoyando a asesinos, radicales, traficantes y terroristas, fue la misma en cada uno de los siguientes gobiernos. Cada uno de esos presidentes, estimuló, armó, entrenó, financió, protegió a los grupos más extremistas de la región para debilitar a los países que no se sometían a los caprichos de Washington, países como Libia o Siria, que hasta ese momento eran estables social y económicamente, con independencia económica, países de los más libres y más pacíficos de la región, con niveles de desarrollo humano de los más altos en esa región del mundo.

Después del caos implantado por la locura de EUA en esos países (destacan Libia y Siria), los inocentes habitantes, después de haberlo tenido todo, hoy solo pueden protagonizar el más grande éxodo de migrantes, comparable solo al de la IIGM, buscando refugio en países de Europa y EUA, justamente en los mismos países que les llevaron la guerra.

Locuras y locuras que destruyen y matan, que acaban con la paz y el futuro. Locura que niega hasta la esperanza.

"Mi peor error – dijo Obama - fue probablemente no planificar el día después de la intervención en Libia, cosa que creo que había que hacer" La frase evidencia la locura y la arrogancia del poder que ejerce el gobierno de EUA sobre el país que se le ocurra. El significado de la frase de Obama es equivalente en locura a lo dicho por la señora Clinton ante las cámaras de CBS, refiriéndose al asesinato de Gadaffi a manos de las instigadas turbas envalentonadas tras la llegada suya a la capital libia, justamente el día antes. Con tremenda desfachatez, ella se adjudicaba el crímen, diciendo con la voz entrecortada por la demencial risa: ¡We came, we saw, he died!, parodiando la frase del emperador Julio Cesar “Veni, vidi, vici”, Vine, vi y vencí.

Pero nadie duda que Trump sea, un loco. La verdad es que es tan letal como los demás, pero eso no es lo interesante. Lo que resulta interesante es que estos 35 psicólogos solo juzguen la locura de Trump, y no la locura de todo el sistema destructor. Y eso se debe a que los señores son parte del clan de locura del otro lado. Es cierto que Trump es un loco que no nos hará ningún bien a nosotros, pero a ellos eso no les importa. Lo que les importa es que es peligroso para ellos. Han percibido el peligro en la incoherencia y la contradicción que manifiesta el nuevo loco, con la tradicional locura del gobierno estadounidense y sus locos tradicionales como los Obama, los Bush, los Clinton, los Reagan y todo los locos que están detrás de ellos. El peligro está en la diferencia, pues la locura de Trump confronta ciertos elementos sustanciales de la locura normal que tradicionalmente, han repetido cada uno de los gobiernos de ese país.

Es decir, lo que estamos viendo es una lucha de dementes contra dementes, que solo buscan el control de la voluntad de la mayoría de la sociedad en alto grado de atontamiento. Dementes que buscan anexar barra a su equipo para garantizarse la aprobación de sus programas particulares de locura, destrucción y muerte.

Masaya, 21 de febrero de 2017

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© Juan Ramón Falcón

 

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