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Si hubieras visto qué clase de hoyo había en la puta carretera

Si hubieras visto qué clase de hoyo había en la puta carretera

Anoche que fui a Granada, decidí pasar a ver a un amigo que vive en el Barrio Xalteva. Desde que abrió la puerta lo noté sumamente molesto. Procurando ser amable me recibió con una sonrisa obligada, y al hacerlo hizo, aún más visible, el enorme agotamiento que tenía en su rostro.

Me dijo que "recién acababa de regresar de la aventura más grande de su vida". A su lado, su esposa sonrió y le pasó una caricia sobre la cara a la vez que reafirmaba con la cabeza lo que decía mi amigo.

Me invitó a que fuéramos al garaje y allí me mostró las dos llantas nuevas que lucía su carro Yaris negro.

- Tuve que comprarlas - me dijo, y se quedó ido mirándolas un rato.

- Si hubieras visto que clase de hoyo el  que había en esa puta carretera. Era la madre de todos los hoyos, toda la puta carretera llena de hoyos-

Dejó de ver las llantas y me miró fijamente:

- Pues allí caí y la llanta se reventó del cachimbazo. Vieras lo molesto que me puse y cuando intenté meter la gata para cambiar la jodida llanta, no encontré manera y ya no pude seguir en el viaje.

- Imaginate.  Y yo, allí solo con Alvarito. ¡Decime vos, que puta podía hacer mi chavalo de 8 años que era el único que me acompañaba, si el pobrecito hasta raquítico es! Solitario en la puta noche que aunque tenía su luna, la puta estaba nublada. Solitario, pues el chavalo no cuenta.

Mi amigo bajó un poco la voz y continuó pausado:

- Había un poblado a unos quince kilómetros, pero yo no tenía internét en el celular. Pensé que alguien podría detenerse para ayudarme pero ningún hijuelamadre lo hacía. Si hasta puse al chavalo a parar vehículos. Más bien aceleraban y en uno de los acelerones una piedra del asfalto casi le sacó el ojo -

- Pero todavía la cosa no estaba tan grave. Lo jodido vino cuando intenté llamar a un amigo que vive como a unos cincuenta kilómetros de allí, para que me fuera a ayudar. Yo no sé de donde salió el hijueputa que me arrebató el celular y me pegó el pijazo que me tumbó en el suelo. Ni tiempo tuve de reaccionar-

Mi amigo miró a su esposa. Ella se había puesto las manos en la boca para esconder la curva de la tristeza.

- Mi pobre chavalo se me tiró encima gritando, aterrorizado,  llorando –

Y dijo casi sin que yo lo escuchara, con la voz quebrándosele - Me dolía más mi chavalo que el cachete que me sentía desencajado -

 Miró hacia el suelo, después de tomar la mano de su esposa que tenía los ojos brillantes de lágrimas:

- El hijueputa ladrón se despachó sabroso sin dejar de gritar que cuidado me levantaba,  mientras yo estaba allí tendido con el Alvarito encima. Se llevó las dos maletas, el celular, la computadora y la llanta de repuesto que yo había sacado del maletero.

- Allí pase la noche abrazando al pobre Alvarito, que la verdad no sé cómo logró dormirse con el tremendo miedo que tenía. Hasta hoy que como a las cinco de la mañana un campesino se acercó y después de que le conté todo, se fue a su casita y nos trajo café con pan. Él fue quien me prestó el celular para avisarle a mi mujer que ya estaba súper preocupada, pues sin el celular como jodido iba yo a contestar sus llamadas-

- Gracias a Dios ya estoy de vuelta. El pobre Alvarito, hoy se levantó como a las diez de la mañana, vio televisión como una hora y se volvió a acostar -

Puta broder -le dije- cada vez se nos jode más el país.

¡Cuál se nos jode más!  - me refutó enérgicamente - ¡Dónde putas has visto una carretera con hoyos, en Nicaragua? Lo que te estoy contando me ocurrió en Costa Rica.

Juan Ramón Falcón

9 de febrero de 2015

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