La Jicara Juan Ramon Falcon IntroArt

DUELEN LOS NIÑOS QUE MUEREN BAJO LAS BOMBAS ~ POR JUAN RAMÓN FALCÓN

DUELEN LOS NIÑOS QUE MUEREN BAJO LAS BOMBAS ~ POR JUAN RAMÓN FALCÓN

​Cómo no sentir dolor por los niños que han muerto y que mueren.

Pondré sólo unas pocas cifras de ejemplo

15000 niños muertos por la guerra en Siria,

1500 en Yemen en dos años de bombardeos saudíes,

850,000 por hambre o falta de medicamentos,

tras las sanciones de EUA y Reino Unido a Iraq de 1990 a 2003.

2000 niños palestinos

asesinados por militares de Israel desde el año 2000

Y la más nueva y alarmante:

según la UNICEF, en el 2017

en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen,

morirán un millón y medio de niños por hambre.

Niños victimas de guerra y terrorismo, violados, explotados,

Niños muertos por bombas, desnutrición, combates, atentados,

ejecutados, éxodo, tráfico de órganos, etc.

Niños-verdugos, niños-ISIS, niños-asesinos, niños-traficantes,

niños-bombas, niños-terroristas, niños-sicarios.

Miles de niños que aún vivos ya están muertos.

Niños indefensos, destruidos, manipulados, malogrados.

¿Cómo no sentir dolor por ellos?

¿Y cómo no sentir dolor por la muerte de los ancianos,

las mujeres, los hombres y la de todo inocente?

Pero duele más el uso que los perversos le dan al dolor,

principalmente el causado por la muerte de los niños,

porque ese dolor deslegitima el verdadero dolor y a la vez lo perpetúa.

Han hecho del dolor el más efectivo envoltorio

para vender los falsos cuentos

de justicia, democracia, derechos humanos, etc.

Dolor manipulado manual o intelectualmente

dolor que se tuerce, o se retuerce

falso dolor que su función es hacernos sentir dolor.

A veces ni siquiera es verdad que murieron niños,

Inventan la muerte de los pequeños

Y los convierten en imágenes para culpar a sus enemigos.

Les dicen a los niños que el juego consiste

en acostarse sobre las ruinas y quedarse quietos,

entonces les vierten sobre el cuerpo los tintes rojos,

ensayan las diferentes poses

y zas hacen las fotos que publicarán en sus mentirosos medios.

para provocar nuestras lágrimas.

Nos engatusan, y nos vuelven sus cómplices.

¿Cómo evitar que nos engañen, si su profesión es el engaño?

Somos sus presas fáciles

pues los que aún somos humanos no podemos dejar de sentir dolor,

y porque no hemos comprendido aún

que existen seres tan pero tan perversos.

En estos tiempos,

la justicia, la verdad y el derecho,

son sólo vulgar mercancía,

paquetes vacíos con etiqueta,

recursos de manipulación que se venden

o se regalan

con el mismo objetivo que se regala

una muestra de perfume;

son fraudes igual que la leche con agua

o una libra que solo tiene diez onzas de arroz o lo que sea,

pero mil veces peor que eso.

Por eso los muertos de un atentado

en París, Boston, Bruselas o Berlín

bien valen una bandera en Facebook,

misas, días de duelo, oraciones y condena mundial

y en cambio,

no valen nada los muertos por un atentado

en Lahore, Dacca, Dalori, Sayyidah Zainab, etc.

Aunque hay que reconocer

que en atentado ocurrido en San Petersburgo,

los muertos tienen un poquitito más de valor.

En estos días los embaucadores medios,

soldados criminales de esta guerra,

toman la sangre de las víctimas

y escriben con ella sus engañosos artículos,

los sublimizan con fotos de niños sin vida:

rostros pálidos envueltos en sangre,

para extraernos las convenientes lágrimas

que usarán luego como bandera de engaño y pretexto

para matar los niños de la otra parte.

 

UnderC2-Remodelacion2