La Jicara Juan Ramon Falcon IntroArt

MARKETING PARA UNA BARATIJA LLAMADA ENMANUEL MACRON.

MARKETING PARA UNA BARATIJA LLAMADA ENMANUEL MACRON

¡Qué hermosa historia de amor la de Emmanuel Macron y Brigitte Trogneux! dicen los medios. ¡Ah que medios estos! Si, en lugar de Macron, Marina Le Pen hubiera ganado la presidencia de Francia, y si la señora Le Pen tuviera de marido a un profesor 25 años mayor, de quien se enamoró a sus 15, Se imaginan qué cosas terribles estaríamos leyendo en los honorables medios occidentales. Sus líneas estarían llenas de escritos hablando de "la pareja del romance prohibido" por lo menos. ¡Hipócritas medios que se visten o se desvisten de moral, a conveniencia!

Pero en cambio la señora del nuevo presidente francés está siendo proyectada como un encanto de mujer, y quizá sea así de fascinante, pero si no lo es, tampoco importa pues tratándose de Macron, esos medios la volverían fascinante en minutos. Para eso sobran los artificios, uno de los más recurrentes es el de asociar al personaje - como ya lo han hecho con Brigitte - a superficialidades de la moda, como Louis Vuitton o Christian Dior.

Lo que importa es vender el nuevo producto Macron, y todos sabemos que lo superficial es lo primero que llega al ojo, así que no hay que descuidar el empaque. Y la manera más fácil de enaltecer al banquero Macron es hermoseándolo a punta sublimidades, y que sublimidad mejor que la de su particular historia de amor.

De paso se acaba la idea que puede andar flotando en algunos mal pensados, de que la edad del nuevo presidente, que es menor de 40 años, representa falta de experiencia; si a él le falta, a su esposa le sobra en sus 64 años.

A los banqueros dueños de Francia no les cuesta nada afianzarlo, pues ayudándolo ellos se ayudan, por eso una campaña de buen marketing no sale sobrando. Cómo saldría sobrando, si el nuevo presidente es uno de los suyos que desde hace meses se declaró defensor a ultranza del modelo actual de Unión Europea, que, aunque la verdad es que tiene muy mal a los ciudadanos comunes franceses, a ellos los tiene tan pero tan bien.

Así que nada cuesta, nada se pierde y mucho se gana. Todo queda tal cual, sin cambio alguno, sin riesgos que correr. La mercancía, en esencia, es la misma y sólo hay que hacer creer que es otra o mejorada, destacando la superficialidad el empaque. No es casual que algunos de estos aludidos medios estén diciendo que la señora Brigitte Trogneux es la nueva Michelle Obama de Francia. Algún ingenuo podría preguntarse, qué tiene que ver el gobierno de EUA con el de Francia, cuando la pregunta correcta es: ¿Cuál es la diferencia? No hay ninguna diferencia entre Macron, Trump, Merkel, Teresa May, Rajoy, etc. pues cada uno de esos gobiernos, no son más que la cara visible, muñecos de cuerda manejados por el Estado profundo, incondicionales de la élite de super corporaciones y banqueros que controlan todo a lo largo y ancho del planeta, lo visible e invisible, lo que se mueve y no se mueve, y que sólo beneficia a una minoría de privilegiados.

Y no estoy diciendo que Marina Le Pen era mejor candidata, sólo un ingenuo creería que en nuestro mundo de neoliberalismo y decadencias, controlado por estas mafias, puede haber un candidato en algunos de estos países, que para los jodidos sea "mejor". Tras bambalinas los actores se disfrazan y se pintan, porque la intención del show es impresionar a los presentes. El engaño continúa, el espantapájaros Macron será otra esperanza fallida para la clientela desesperada que ha escogido, lo que en imagen parecía ser, la mejor de las dos baratijas que se exhibían en el escaparate.

Juan Ramón Falcón

Masaya. 09 de mayo de 2017 

 

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