La Jicara Noel Sanchez IntroArt

¿Mirando al suelo?

Los cerdos son animales que pertenecen a la familia de los mamíferos artiodáctilos, cuya cualidad principal es que tienen un número par de pezuñas en cada pata. Entre las especies más conocidas de este grupo están el camello, la llama, las vacas, los ciervos, las jirafas, las cabras, etc.

Este animal doméstico es uno de los que se puede encontrar en casi todas las granjas del mundo debido al provecho que se puede sacar de su carne en varios productos de consumo popular. Además, su alimentación no es la más complicada porque son herbívoros y alcanzan la madurez en poco tiempo, lo que le permite a cualquier granjero tener rápidamente una camada numerosa.

Sin embargo, una curiosidad de este animalito es que no puede levantar la cabeza. La estructura fisiológica que tiene sólo le permite ver levemente al horizonte, pero normalmente tiene la mirada puesta en suelo.

Definitivamente es un defecto que restringe mucho su perspectiva visual y afecta su forma de vivir. Quizás por esa razón es de los animales más nerviosos y asustadizos que existen: al escuchar un ruido estrepitoso sale corriendo en dirección indeterminada chocando con todo lo que encuentre a su paso.

Es interesante porque clínicamente hablando, una persona suele tener ese mismo comportamiento cuando está centrada en sí misma. Cuando hablamos de trastornos emocionales como el narcisismo o el egoísmo, el individuo suele tener algunas reacciones atípicas: una llamada de atención provoca su enojo, cuando escucha susurros o risas cercanas cree que es por él o tiene la sensación de que es el único que tiene problemas. También podemos destacar la constante actitud defensiva hacia las personas que lo rodean porque cree que está siendo atacado y su carácter agresivo, como profesión por miedo ser dañado.

¿Te sientes identificado con alguna de esas sensaciones? Entonces lo que te hace falta realmente es una dosis grande del Amor de Dios, porque lo contrario al miedo provocado por una vida centrada es uno mismo, es el amor, y ese antídoto sólo se consigue pasando tiempo con Él.

Ven a la libertad que Dios te ofrece, expande tu perspectiva más allá de tus circunstancias, experimenta el verdadero Amor y echa fuera todo temor.

"En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero." 1 Juan 4:17-19 

 

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