La Jicara - Rodolfo Zamora Corea IntroArt

LA FLOR DEL PANTANO.

LA FLOR DEL PANTANO.

​LAS MEMORIAS DEL ETERNO TURISTA

LA FLOR DEL PANTANO

Esta es la historia de Cecilia, la niña Nica-Costarricense que merece ser recordada. 

Gran corazón, calidad humana y buenas costumbres; 

"una flor en el pantano" llamado Copey de 5 esquinas de Tibás".

1984, un hermoso río surcaba la parte de atrás de su casa, pero no era el Támesis,era el río Torres. Los vecinos lo saturaban de basura y podredumbre. Lo cruzaba un puente colgante, que por supuesto no era el de Londres y siempre había niebla por las noches. Eran inmensas columnas de humo producto del consumo de marihuana, solo heridas en la oscuridad, por un millón de luciérnagas, que no eran más que churros o cigarros de la hierba encendidos, al rojo vivo, como los ojos del mismo diablo. Señores, lo siento si los confundí y pensaron que estaba describiendo el distrito de Whitechapel, el tristemente célebre barrio donde inició la leyenda del Jack el destripador en las zonas más empobrecida de Londres. Quisiera haber exagerado, pero el diario La Nación del país del sur reportó un cuerpo encontrado en el mismo lugar, en la quebrada del cangrejo, fresco aún, en pleno día, partido en dos, en abril del 2010.

Aquel barrio si era cosmopolita. Su cosmos albergaba vagos por millón, vendedores ambulantes, obreros de muy bajos ingresos, prostitutas, traficantes minoristas y ladrones, por supuesto. Digamos que dinamizaban la economía del lugar.

- Creo que debes irte, a mi marido no le gusto que vivieras aquí –

- ¿pero porqué señora?, usted le dijo a mi mamá que todo estaba bien. Atino a decir Fofo, con un nudo en la garganta, solo era un niño, de 15 años.

Era uno de esos días para Fofo. Esos días cuando todos resultan iguales, cuando dejaba de percibir las cosas buenas que algunas veces habían pasado por su corta vida. Cuando por primera vez se encontraba de acuerdo con el poeta y filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche en cuanto a la idea de que "los monos son demasiado buenos para que el hombre descienda de ellos".

- ¿Hola Fofo, porque esa cara hoy? – preguntó Cecilia

- ¿ y esa maleta? Prosiguió.

Al joven Fofo lo habían corrido por la mañana, antes de ir al colegio.

La gran amiga de su madre, cuya familia había obtenido tantos bondades favores económicos de parte de su familia en los tiempos de bonanzas, ahora le daban un punta pie en el trasero, sin un centavo, solo en un país extraño y habiendo, días antes prometido a su amiga cuidar de el.

- Es mía, tengo que buscar donde vivir en cuánto termine mi clases de mátematicas – dijo Fofo

- No te preocupes, he salido de más díficiles

Aquella muchacha, humilde, con una cara siempre sonriente, con la alegría de la vida como un tatuaje de nacimiento le miró a los ojos y le dijo:

- Puedes vivir en mi casa, es pequeña, es humilde pero tenemos mucho cariño y frijoles – dijo Cecilia

- ¿ pero y tus padres? ¿Cómo sabes que dirán que sí? ¡no tengo dinero ahora, tal ves en dos meses o en cuatro, no lo sé¡.dijo

Fofo con gran sorpresa reflejada en su rostro, y una nueva esperanza en el corazón.

Si, un año feliz, a pesar de la pobreza que me rodeaba. Me tocó dormir en la misma cama con una joven prostituta, muy esbelta y joven. Bailaba y ejercía la más vieja de las profesiones en uno de los lugares más emblemáticos de la decadencia social de la ciudad de San José llamado " El Herediano" y además, por ser un joven educado y caballero, que nunca le hecho la pierna y le toco una teta, no le faltaba un pequeño semanario para ir a las tardeadas de las discotecas de San José.

No sé si existirá todavía el famoso antro, lo que si se es que ella también fue tocada por la bondad de aquella hermosa muchacha, de buenas costumbres y un corazón de oro, "una flor en un pantano".

Tenía razón Platón; buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

Alguien me dijo que todavía sigue casada con su primer y único amor, con muchos hijos, a ninguno le falta el pan y aún se aman, un raro regalo del destino, muy exótico en el siglo XXI.

De parte de Fofo siempre su agradecimiento. De mi parte no me queda más que contar la historia para inmortalizar su corazón en una esfera de cristal que la proteja del tiempo del olvido, para que cada vez que usted querido lector lea esta crónica, de vida a la historia de Cecilia, que viva siempre en las memorias de los eternos turistas, sobre todo de un par de amigos que les cortaba el pelo, estaba tan mal la situación que nunca les importo el riesgo, ni que Cecilia nunca había tomado un curso de peluquería, solo importaba que era gratis y además gozar de una buena conversación, ustedes ya los conocen.

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© Rodolfo Zamora Corea~ Nicaragua.

 

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